jueves, 31 de julio de 2008

Ejercicio físico


Algo muy importante para mí es el ejercicio físico. No solo hará que nos encontremos mejor sino que nos hará perder peso más deprisa.
Esta semana he logrado perder 2,5 kilos y esto se debe en gran medida al haber aumentado el nivel de ejercicio físico. En lo que va de mes he perdido alrededor de 10 kilos. Supongo que este ritmo no va a ser constante y llegarán momentos en los que perderé más despacio o incluso no perderé nada, pero por ahora estoy disfrutando de lo lindo.
He aumentado en 15-30 minutos mis sesiones de bicicleta diarias. Al principio solo hacía media hora. Ahora como ya no me cuesta tanto puedo continuar otros 15 minutos e incluso llegar a la hora. Para no aburrirme me pongo una película y cuando me quiero dar cuenta ya ha pasado el tiempo. También lo estoy combinando con los ejercicios aeróbicos tipo Batuka. Estos son los que más me hacen sudar ya que son de mayor impacto por la cantidad de peso que tengo que mover. Por eso, apenas puedo estar más de 20 minutos pero intensos.
Hasta la fecha mis objetivos se van cumpliendo. Me gustaría aproximarme a los 80kg para Octubre por lo que tengo 2 meses por delante para perder 14kilos. ¡A por ellos!

miércoles, 30 de julio de 2008

La sombra de la diabetes.

Ayer me levanté cargada de energía. Recogí la casa pronto y preparé la comida pronto para poder ponerme con mis ejercicios lo antes posible. Y así fue! Me puse mi Batuka y empecé los ejercicios. Uff, de momento no puedo hacer más de 4 canciones, pues se me sale el alma por la boca. Eso sí, suelo repetir los ejercicios un par de veces para ir pillando los movientos porque la primera vez suelo andar perdida casi toda la canción. Después, un poco de bicicleta y duchita!! Qué gusto da esa ducha cuando tu cuerpo está al rojo vivo!
Tras dar de comer a los niños no quería parar de hacer cosas, y me fuí caminando a casa de mis abuelos. Al llegar, Maribel, la chica que trabaja en casa me encontró supercambiada. Entre mi cambio de look y la pérdida de peso, el cambio había sido notable. Uff, vaya subidón ver que el esfuerzo está valiendo para algo, y va dando sus frutos.
Mi abuelo es diabético insulinodependiente, al igual que mi tío. Esto hace que esté muy preocupado por que yo pudiera desarrollar diabetes debido a mi obesidad, vida sedentaria y antecedentes familiares. Por algun motivo, el ver que había perdido 10 kilos en un mes le llevó a pensar que pudiera tener diabetes ya que uno de los síntomas es la pérdida de peso. También se preocupó por mi hija pensando que sus picores de espalda pudieran estar relacionados con este enfermedad. Aproveché para hacerme la prueba de la glucosa con su maquinita, y dió de resultado 70, teniendo en cuenta que apenas había comido, y había andado como 2 kms para llegar a su casa. Parece ser que mis explicaciones sobre mi dieta, ejercicios y el resultado le tranquilizaron un poco, aunque siempre hay que estar en guardia frente a esta enfermedad.
Hace unas semanas encontré un libro del Dr. Atkins titulado: La Revolucion Diabética del Dr. Atkins y lo compré, precisamente pensando en mi abuelo y mi tío. Como no pareció interesarles mucho, no por el libro en sí, sino por su no hábito de lectura, me lo traje a casa de nuevo y lo estuve ojeando anoche. La verdad, que da miedo la velocidad con la que esta enfermedad está expandiéndose con el aumento de la obesidad en los países desarrollados. Y cuanto más leo, más me alegro de haber decidido poner fin a mi obesidad y de los cambios que he hecho en mis rutinas diarias.

lunes, 28 de julio de 2008

Inaugurando mi diario

Bueno, pues ya está hecho!!

Este blog hace tiempo que quería abrirlo pero entre unas cosas y otras lo había olvidado. Pero por fin, hoy declaro inaugurado este espacio para ir plasmando mi recorrido de regreso hacia mi cuerpo "normal" o mejor dicho, deseado.

Nunca tuve problemas de peso, aunque mi tendencia era a engordar. Posiblemente porque siempre fuí una niña muy activa y al deporte que hice durante mi infancia.

Al llegar a la adolescencia engordé algunos kilos, sobretodo debido a una vida sedentaria. Por esa época, lo máximo que recuerdo haber pesado fueron 72 kilos. Pero este "ligero" sobrepeso desapareció al comenzar a trabajar de camarera de pisos en un hotel. Perdí en poco más de dos meses doce kilos, y me quedé en 60 kgs. Este es el peso que considero ideal para mi, al menos, en el que yo me he sentido cómoda. Al dejar de trabajar, de nuevo volví a engordar hasta los 67 kilos, lo que me hace darme cuenta que mi problema principal es la falta de actividad.

Pasados unos meses nos transladamos a vivir al extranjero y al mes de llegar descubro que estoy embarazada. Por entonces yo tenía 24 años. Volví al sedentarismo con el agravante del embarazo. Esto hizo que tras dar a luz a mi primer hijo pesara 82 kgs. Me decía a mi misma que ya perdería esos kilos de más en cuanto tuviera un poco de tiempo para mí, pero solo eran palabras e intenciones que nunca llegué a tomarme en serio.

Al año de nacer mi hijo buscamos tener un segundo. Pero, esta vez, ya no eran unos kilitos de más los que tenía, sino 26!! Con 86 kilos la nutricionista me recomendó seguir una dieta lo más sana posible y esperar a después del parto para comenzar una dieta más dura. Recuerdo que en el control del último mes de embarazo la báscula llegó a los 104 kgs. Uff!! Era la primera vez que pasaba de los 100!! Tres meses después del parto mi peso rondaba los 93 kilos.

Yo seguía sin tomarme en serio el tema de mi peso, aunque no estaba conforme con mi cuerpo. Me daba pereza y sentía dejadez por mi misma. Me dedicaba a mi casa y mis hijos dejándome en un completo segundo plano. Un día paseando con los niños por un parque conocí a una paisana y entablamos una amistad. Ambas teníamos el mismo sobrepeso, y decidimos ponernos manos a la obra. Me compré una bicicleta estática y empecé a comprar revistas de dietas y control de peso. En una de ellas venía un plan semanal de comidas y me fui guiando por él. Al principio comencé por 30 minutos de bici, pero según iba mejorando mi forma física se fueron incrementando hasta la hora. Cada semana nos pesábamos y veíamos nuestros progresos. Para reforzar alquilaba videos de aerobic en la biblioteca y los combinaba con la bicicleta. Gracias a todo esto, conseguí llegar hasta los 80 kilos. Pero, de ahí no he vuelto a bajar.

Pasados unos años y con 85 kilos volví a quedarme embarazada de mi tercer hijo. Ni qué decir tiene que volviero a caer otros 20 kilos. Tras el parto mi peso rondaba los 97 kilos, pero pronto, de nuevo con la vida sedentaria volvieron a aumentar hasta llegar a lo máximo que he pesado nunca, 110 kilos. La historia vuelve a repetirse y a los 12 meses me quedo embarazada de mi cuarto, y de momento, último hijo. Esta vez me preocupé mucho pues me temía lo peor, esto es, llegar a los 130 kilos. Me dije a mí misma que tenía que hacer algo para no llegar a eso por mi salud y la de mi bebé. Los primeros meses conseguí bajar unos kilos gracias a aumentar mi actividad diaria. Kilos que fueron vitales de cara al final del embarazo y tras el parto mi peso era de alrededor de 102 kilos.

Año y medio después del nacimiento de mi cuarto hijo, con 34 años y 106 kilos he decidido firmemente hacer algo para superar este problema (enfermedad) que comenzó ya hace 10 años y que se llama Obesidad. Y es este recorrido el que quiero compartir y plasmar en este espacio con la esperanza de que pasado el tiempo pueda mirar atrás y decir: ¡Lo conseguí!

Hace un mes que empecé a buscar información en internet sobre dietas, historias de obesos que lograron su objetivo, ejercicios, etc. Volví a montar mi bicicleta estática que la tenía guardada en su caja desde mi regreso a España. Encontré un foro de la Dieta Atkins y otro de la Asociación de Obesos de España. Gracias al primero supe del Dr. Atkins y su famosa revolución dietética. Me descargué el libro con el famoso programa, cuyo nombre no voy a mencionar, de intercambio de ficheros y practicamente me lo deboré de dos sentadas. Eliminé los hidratos de carbono de mi dieta y comencé con las sesiones de bicicleta. En este primer mes que ha pasado he logrado perder ya 10 kilos. Todavía me queda un largo recorrido, pero creo que es un buen comienzo ya que me siento muchísimo mejor conmigo misma y con mi cuerpo. Mi autoestima y vitalidad han aumentado. Si estos grandes cambios han llegado a mi tras perder los primeros 10 kilos, no quiero ni pensar qué pasará cuando pierda 40!!! Ay.....soñar no cuesta nada, y los sueños a veces se hacen realidad.