Pasados estos días, como diría una conocida mía, de indisposición femenina, mi cuerpo vuelve a la normalidad, y supuestamente, al peso real que tengo, esto es 85 kgs justos. A ver si mañana, tras la sesión de bici de esta noche, veo el 84, aunque sea 84,99!!
Otra vez estoy costipadilla. Tengo un catarro que anoche no me dejó hacer más de media hora de ejercicio pues no podía con mi espalda. Y es que en estas fechas en las que el tiempo está entre pinto y valdemoro, raro es quien no acabe pillando el típico costipado del otoño.
Hace un par de días me dijeron por fin donde haré mis prácticas. Comienzo el día 14 en el Consejo de Agricultura Ecológica de Castilla y León. Espero que el nerviosismo propio del primer día de trabajo no me haga pasarme con la comida, o mejor dicho, con los dulces, que son mi perdición. Me cuesta pasar de largo cuando veo alguna galletita o trozo de bizcocho en la cocina, y muchas veces, en lugar de tirarlo a la basura, termino comiéndomelo. Aunque, sigo pensando que lo que más daño me hace, por encima de estos "picoteos" es mi poca actividad, o mejor dicho, el sedentarismo que me ha acompañado durante estos últimos años. Por eso espero que a partir de ahora, entre la casa y el trabajo, me mantenga lo suficientemente ocupada como para no pensar mucho en la comida, ni en el peso, que me tiene obsesionada perdida. A veces me pregunto si no me estaré metiendo en más líos de los que ya tengo, porque por desgracia para la mayoría de las mujeres, trabajar fuera de casa es trabajar doble. Por mucho que queramos, los hombres siempre acaban escaqueándose de las tareas domésticas, o haciéndolas mal, para que tengamos que ir detrás repasándolas nosotras. Pero bueno, ya buscaremos solución cuando se presenten estas situaciones. ^-^






